Ernesto Casero, Una historia de lo natural (huecos), (Lewontin), (simbiosis), (Watson y Crick), (Osa Johnson), (Haeckel), 2019
Lápiz carbón sobre papel montado en Dibond
Políptico, 100 x 70 cm (cada una de las seis piezas)
Podría ser un juego: cortar, fragmentar, superponer, reordenar, cortar de nuevo, volver a reorganizarlo todo, ocultar con otra superposición, pegar. Nada más que un juego consistente en tomar imágenes de la narración épica de la Historia Natural y desmenuzarlas, combinarlas y reconstruirlas con una actitud entre la intención y el dejar que surja el azar, el encuentro afortunado. Tomar imágenes de iconos de la Historia de la Biología (Darwin, Margulis, McClintock, Lewontin, Haeckel, Crick, etcétera) y mezclarlos con imágenes de organismos, museos de Historia Natural y fotos tomadas en paseos por el bosque, la montaña, los lugares no urbanizados. Tomar la historia lineal de la biología como se nos presenta, ordenada y casi tautológica, y a partir de ahí transformarla en una representación visual más acorde a como aparecen las cosas en mi cabeza: híbridas, confusas, impuras y llenas de huecos y de vacíos, pero también de encuentros en los que brilla un orden que no apela a la razón.
Una historia de lo natural es un proyecto en proceso, un juego que me permite reconstruir la historia de lo vivo de un modo acorde a mis pensamientos y emociones. No existe algo así como la Historia Natural, hay muchas historias naturales, y cada una de ellas responde a las preferencias y conocimientos de cada persona. Como resultado de este diálogo entre el collage, el dibujo y mi propio aprendizaje, lo que finalmente queda son unas piezas bidimensionales que muestran ese proceso de deconstrucción y reapropiación. Por así decirlo, mi propia historia natural, simplemente una entre muchas, pero sin construir una narración, ni intentar ilustrar ningún punto de vista concreto: son más bien el resultado de una acción, la de cortar en trocitos y recomponer imágenes, articuladas desde la propia lógica de lo visual. Es esa acción lo que me interesa, y puede que únicamente me resulte útil a mí, pero en todo caso siempre tengo la esperanza de que mueva algún resorte, por pequeño que sea, en otra persona. Que desde las mínimas grietas por las que podemos colarnos, y con medios sencillos, pueda aparecer a partir de todo esto una pequeña chispa de sentido.
Ernesto Casero